Gracias al futbol, rapidín con mi cuñada.


Infidelidad Gracias al futbol, rapidín con mi cuñada.

Resulta que llegó el mentado mundial de futbol, y como en la familia de mi mujer todos se sienten muy deportistas, mi suegro invitó a toda la familia para ver por tv el primer partido de México (contra Sudáfrica, por cierto), así es que bien temprano llegamos a la casa de mis suegros e instalamos en el patio una carpa donde caben fácilmente 20 personas bien sentadas y cómodas. Como los autos estaban estacionados en el patio principal, la carpa fue a parar al patio más lejano, y para llegar a la casa hay que atravesar por lo menos 50 metros de jardín y patio.

Pusimos la tv grande que tiene el vejete, unos sillones en frente y un buen número de cómodas sillas atrás. Instalé una funcional cantinita con todo lo necesario para preparar bebidas, cócteles y dar servicio de botanas. A mí no me gustan los deportitos, así es que complaciente me dedico a preparar y servir los tragos para la concurrencia, pues eso es algo que disfruto enormemente.

Cuando comenzó el partido ya todos estaban bien sentados en los sillones unos y en las sillas otros. Todos menos mi cuñadita y yo, pues ella estaba preparando un caldo de camarón para la hora de la comida, así es que en el último momento instalé un par de sillas hasta atrás de todos para poder estar levantándonos cada vez que yo necesitaba traer de la casa hielo o vasos o platos, y mi cuñada para estar vigilando la cocción de su caldo, sin saber que por mi parte yo también estaba en mi propia cocción, pero por ella.

Me encargué de hacer innecesario que alguno de la concurrencia tuviese que levantarse de su lugar atendiéndolos muy bien, haciendo que sus vasos nunca se vaciaran y que los botaneros estuviesen siempre llenos, así es que los únicos que ibamos y veníamos a la casa eramos mi cuñada y yo.

Y comenzó el partido, la alegría y bromas estaban al orden del día, cada jugada de la selección era coreada por toda esa recua de villamelones, y no despegaban los ojos de la tv ni para respirar, y como ahí en el patio de atrás mi suegro había instalado un sanitario, ni falta hacía que se movieran de ese lugar para ir a la casa a hacer sus necesidades.

En ese momento coincidimos mi cuñada y yo sentados en nuestras sillas, hasta atrás, donde nadie podía vernos. Nadie volteaba, todos estaban concentrados en las jugadas.

Lili vestía un más o menos corto vestidito muy vaporoso, que dejaba casi al descubierto su par de muslazos llenitos y duros, y arriba se entrelucían su par de tetotas algo colgadas porque estaba amamantando a la hija que le había parido hacía meses a su concubino Rafael, así es que la hembra se veía verdaderamente espectacular, asunto que pasó desapercibido por su maridito que estaba más ocupado en ver a una recua de imbéciles bien ocupados en romperle la madre a puntapiés al pobre balón, que estar vigilante de los andares y haceres de su suculenta mujercita.

Lili mi cuñada se sentó en su silla y yo a su lado en la mía. Mañosamente acerqué mi silla a la suya y ella me miró coqueta viendo lo cerca que estaríamos el uno de la otra. Claramente podíamos ver a todos sentados y bien atentos, incluído Rafael, el maridito de mi deliciosa cuñadita, sentado a un lado de mi suegro, de lame-huevos como siempre. Y por su parte, mi esposa Erika sentada junto a su madre Marina, quien amorosamente cargaba a la recién-nacida hija de mi cuñada, Lili dándole su biberoncito, y mi esposa muy atenta atendiendo a la hijuela de su cuñadito Rafael.

Los hermanos de mi esposa y sus mujeres, así como la hija y el hijo de mi cuñada, también estaban bien instalados en sus sillas volteando hacia la tv. Claramente podía ver las exquisitas piernotas de Helena, la fea mujer de mi cuñado Neto, y las tremendas nalgotas gordas y desparramadas de Pahola, la mujer de mi cuñado Emanuel, y de vez en vez podía admirar el escultural cuerpecito de Andreita, la hija adolescente de mi cuñada Lili.

Y comienan las jugadas... México mueve el balón... ¡faltaaaaa!... gritan todos... Yo le pellizco la pierna a mi cuñadita... ¡tiro de esquinaaaaa!... en respuesta mi cuñadita me aprieta el muslo cuando un fulano despeja buscando el gol.

Fallan los ratones verdes... ¡imbéciles!... ¡taraaaadooooos!, gritan unos y otras con coraje y decepción, y Yo tomo a mi cuñadita de la cintura y la aprieto calenturiento; despejan los contrarios y el balón llega a media cancha, dando ventaja a los sudafricanos que se acercan peligrosamente a nuestra portería... ¡cuidado babosos!... ¡baaaajenseeeee!... y mi cuñada lleva sus manos a mis muslos y sin querer rosa fuertemente mi pene... el cual reacciona y se pone duro.

Yo la volteo a ver sorprendido, y mi cuñadita se pone de pie para ir a revisar su caldo, y yo me voy atrás de ella para buscar más hielo, aunque en realidad lo hago para poder verle sus sabrosas nalgotas de 120 cms. mientras camina hacia la casa.

Alguien despeja el balón y lo regresan a la portería de los sudafricanos... ¡ahoraaa!... ¡ahora!... ¡tiraaaaa!... tiraaaaa!... mi cuñada se detiene y se da la vuelta mirando la tv, yo me doy la vuelta y me quedo parado detrás de ella deleitádome con la visión de sus exquisitas nalgotas paradas y redondas.

Llega el balón y un verde lo recibe, da un pase y otro verde tira a fondo y... ¡Goooooolllllll!... todos saltan emocionados... gritan y sacunden manos y brazos festejando el gol... yo abrazo por atrás a mi cuñada llevando mis brazos a su cintura y la repego contra mí, ella se deja hacer y levanta los brazos, lo cual facilita que mis manos puedan recorrer su talle de arriba a abajo casi llegando a tocarle sus suculentas tetas.

Cuando siento sus tremendas mollas pegadas a mi verga siento que ésta se erecta lujuriosa por sentir el tremendo calor de ese cuerpo voluptuoso y bello; ella se da cuenta y comienza a menear su exquisito culote encima de mi verga haciendo que esta esté a punto de reventar.

Dejo de escuchar los gritos de los demás que NO despegan los ojos del televisor esperando la repetición, y tan sólo puedo escuchar la respiración agitada de mi cuñada Lili al sentir mi parada verga bien acomodada entre sus deliciosas y bien formadas nalgotas.

Poco antes de que pase la euforia del gol todos comienan a sentarse y Lili se separa de mí, yo me alejo de ella pero ocultando mi cuerpo con el suyo, para ocultar, de alguien que pudiese voltear, la tremenda erección que mi casada y lujuriosa cuñadita me ha provocado; Lili voltea hacia mí y nos miramos a los ojos con una mezcla de sorpresa y calentura; ella se acerca y me dice muy cerca de mi oído:

- Lili: ¡Orale cuñadito!... ¡menuda cosota tienes ahí... -y señala con sus pícaros ojos hacia mi parada verga-

Eso me mató. Mis convicciones morales se cayeron de repente y ya solo pensaba en una cosa: me tenía que coger a mi cuñadita antes de que terminara el chingado día.

Alguien pide un trago más y me dedico a volver a surtir a todos de tragos, cuando termino volteo a ver a mi cuñadita pero no se encuentra ahí, debe haber ido a la casa a revisar su caldo; todos, ya bien sutidos de tragos y botanas, se quedan atentos mirando la tv, y yo me voy para la casa. Al ir caminando escucho los gritos y algarabía de todos mirando la tv.

Antes de buscar a mi cuñadita me dirigí al baño de dentro de la casa para orinar, cuando entro me topo con la sorpresa de encontrarme a mi cuñada abrochándose el pantalón después de mear. Me quedé parado en silencio delante de ella. Lili me sonrió y sin decir palabra se dirigió a la puerta pasando por al lado mío.

¡Y ya no aguanté más!... la cogí por la espalda, cerré la puerta del baño y empecé a desabrocharle el pantalón... ella sonriente se dejó; en ese momento eramos dos bestias calientes que ni hablábamos; ella me separó, me miró mientras se apoyaba en el lavabo y desabrochando su pantalón lo bajó hasta sus rodillas dejándome ver sus hermosas nalgotas y sus muslazos avasalladores, porque ni siquiera traía pantaletas.

¡No había tiempo que perder!... bajé mi pantalón hasta los tobillos con todo y calzoncillos, y tras tocar su encharcada vagina desde atrás con mis calientes dedos, le metí mi parada verga en su vaginota de un solo golpe.... Lili gruñía pero empezó a culear de una forma maravillosa y candente, mientras yo más fuerte le daba desde atrás.



El morbo era tremendo, ya que la familia estaba a escasos 100 metros y tan sólo escuchábamos los gritos y consejos a los jugadores, y como siempre en esta casa la puerta abierta sin pestillo, tanto Lili como Yo sabíamos que en cualquier momento alguien podría entrar... ¡queeeee morboooooo!.

Mis manos pasaron de su cintura a sus hombros para darle más fuerte. Lili se tocaba el clítoris por entre sus piernas, masturbándose, mientras sentía mi barra de carne entrando y saliendo de sus entrañas.

- Lili: ¡A... anocheee... el ceeerdoooo del Ra... Rafael me qui... me quizo cogeeeerrr!... ¡y no lo dejeee!... pa... para estaaaar llena para tiiiii!.

- Sergio: Mhhhh!... ¡maaaaamaaaaciiiitaaaaa!.

Plof plof plof plof... el ruido de mis huevos al chocar con sus preciosas y paradas nalgotas era como un repiqueteo de una campana. Su cara reflejada en el espejo del lavabo era un poema; con su linda y pequeñita boca abierta, con saliva cayendo de sus rojos labios y mirándome por el reflejo directamente a los ojos con sus ojitos razgados que me vuelven loco.

Así, en menos de cinco minutos, noté que me venía y sin preguntar siquiera, y con dos soberanos vergazos en el fondo de su vulva la inundé viniéndome copiosamente dentro de ella, y ella lo acompañó con movimientos pausados de sus nalgotas hasta que convulsionándose comenzó a venirse en un orgasmo que la hizo levantar su preciosa carita y abrir su boquita ampliamente y poner sus bellos ojos en blanco.

La vi en el espejo y jadeaba y suspiraba jalando aire por su boca de forma desmedida; terminó mi orgasmo y ella, lanzando un fuerte suspiro, terminó el suyo; como un a****l después de copular con su hembra le saqué mi sinuosa verga de su vagina, ¡el aroma que inundaba el baño era fantástico!... ¡monumental!.

Sin decir palabra alguna ninguno de los dos me subí el pantalón mientras ella recuperaba el aliento aún en la misma postura, me acerqué a ella y metí mi mano por atrás hasta alcanzarle su inflamado clítoris, pude sentir su vulva hundida de la misma forma que la tiene mi mujer -su hermana- y con mis dedos busqué velomente su clítoris.

Una vez que lo encontré comencé a apretárselo con furia y rapidez buscando que la caliente hembra infiel alcanzara un nuevo orgasmo, ¡ella se dejó extasiada y se agarró con fuerza del lavabo, clavando sus dedos en forma de garra de águila!... introduje tres dedos en su vulva y comencé a propinarle un meti-saca acompañado de un frotamiento en su clítoris que la hizo nuevamente abrir su bella boquita y moviéndo fuerte y rítmicamente su cabecita de un lado a otro concentrándose para alcanzar un nuevo orgasmo... ¡tal y como lo había echo su hermanita Erika la primera vez que la había dedeado!.

Su respiración se aceleró y sus fuertes y bellos muslazos muelleaban al mismo ritmo que mis dedos dentro de su vulva; un par de minutos después mi cuñada Lili alcanzó un nuevo orgasmo que casi a tira al piso, pero yo la sostuve de la cinturita y la aguanté sobre el lavabo, mientras mi otra mano se fue directamente a su teta derecha palpándola y apretándole su duro pezón.

Cuando Lili comenzó a racuperarse la solté y la dejé ahí empinada, con sus pantalones en los tobillos y ella bien recargada en el lavabo; ella me miró a través del espejo y me brindó la más endemoniadamente lujuriosa, agradecida y cómplice mirada con sus bellos ojos.

- Lili: ¡Aaaaaayyyy!... ¡que no sea la última vezzz!...

- Sergio: ¡Cuando quieras mi amorcito!... deshazte de ese mequetrefe que tienes por maridito y podemos vernos en algún motel.

- Lili: ¡Mhhhh!... ¡siiiii!... ¡me quedé satisfecha!... ¡por lo pronto!.

Me fui dejándola sola en el baño.

Llegué de nuevo a la carpa y todos seguían mirando con atención el partido. Al primero que miré fue a Rafael -el estúpido y cornudo marido de Lili- pegado a nuestro suegro sonreía contento porque México iba ganando; después miré a Erika, mi esposa y hermana de Lili- y estaba en ese momento comentando algo con Pahola, la esposa de mi cuñado Emanuel.

Pero no ví a mi suegra Marina sentada entre todos, voltee a un lado y otro buscándola y no la localicé... ¡me preocupé!... voltee hacia la casa y vi que mi cuñada Lili salía de la casa habiéndose cambiado de ropa por una camiseta de la selección y un pantaloncito corto. ¡Se veía Preciosa!... Me dirigió un mirada y me sonrió guiñándome un ojo.

Ella NO se percató que Marina, su madre, no estaba entre todos los que estaban sentados.

Llegó Lili y se sentó en su silla y comenzó a beber su trago y a comer botana, y puso atención al partido de futbol en la tv. Yo me quedé de pie y de repente sentí una presencia a mi espalda. Voltee la cara y mi suegra Marina estaba parada detrás de mí, le sonreí y ella me miraba seria y de una forma muy extraña; levantando su mano la puso sobre sus labios haciéndome la seña de guarda silencio, y después comenzó a caminar hacia la casa haciéndome la seña de "sígueme".

Camine detrás de ella y de inmediato voltee a ver sus tremendas nalgototas bamboleándose de una forma que nunca antes la había visto moverlas, llegó a la casa y entró, a los pocos segundos entré yo.

- Sergio: ¡Que pasó Marina?...

- Marina: ¡Los vi!.

- Sergio: ¡Perdón?... -me sentí descubierto y alarmado!-

- Marina: ¡Los vi!... ¡Sergio!... ¡a Lili y a Ti!.

Me la quedé viendo como calculando qué tanto había podido ver.

- Sergio: ¿Perdón?...

- Marina: ¡Lo vi todo!... ¿y yo?...

- Sergio: ¿Tú?...

- Marina: ¿Mañana vamos a platicar Tú y Yo -me dijo tocándose sus tremendas tetas de 97 cms. que se veían erectas e inflamadas.

- Sergio: ¡Errr!... ¡claro!...

Y tomando mis manos con las suyas, la llevó hasta su par de tetas duras y hermosas para que sintiera su carne trémula y sabrosa.

... continuará ...

Comentarios para Perú chicas bonitas

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